La capilaridad es una propiedad en virtud de la cual la superficie libre de un líquido puesto en contacto con un sólido sube o baja en las proximidades de este, según que el líquido lo moje o no.
Sus efectos son especialmente aparentes en el interior de los tubos capilares o entre dos láminas muy próximas.

Esta propiedad física es lo que determina que el agua y la humedad presente en la zona sobre la que está asentada la edificación ascienden poco a poco hasta alcanzar una altura considerable.
La capilaridad se manifiesta en
- Salitre y moho en las paredes.
- Caída de los diferentes revestimientos y rodapiés, así como de la pintura de las paredes.
- Sensación de humedad y frío en las estancias.
- Aumento del consumo de calefacción.
- Problemas de diverso tipo con la instalación eléctrica.

La humedad por capilaridad da lugar también a una debilitación de los muros y de los cimientos, algo menos visible pero que reviste enorme gravedad.